Para Juárez, el principal factor detrás de la disrupción digital es la desintermediación. Básicamente, cada uno de nosotros es ahora su propio medio de comunicación. “Eso es lo que nos vendieron estas plataformas: eliges sobre qué quieres estar informado y te quedas dentro de una burbuja. Buscas información que confirme lo que ya sabías o pensabas. Si crees que lo que pasó en Venezuela fue bueno, buscarás información que respalde eso y viceversa. Esto crea un entorno en el que solo escuchamos lo que queremos escuchar”.
Según el Informe de noticias digitales 2025La migración a las plataformas digitales –especialmente por parte de las generaciones más jóvenes– es cada vez más evidente: el 16 por ciento de los encuestados informó que recurría con frecuencia a TikTok en busca de noticias. El número de WhatsApp fue del 19%, el de Facebook del 36% y el de YouTube del 30%.
Más allá del algoritmo
La polarización no necesita un algoritmo malicioso para interrumpir la conversación pública; es una consecuencia inevitable del diseño básico de las plataformas sociales. Al emular entornos que enfatizan ciertas formas de conexión y diálogo, surge un ciclo persistente donde el contenido emocional es más visible y eventualmente da forma a la arquitectura de la red misma. No se trata de usuarios que buscan activamente conflictos ni de plataformas diseñadas con intenciones maliciosas, sino más bien del resultado de una reacción emocional gratificante sobre un análisis medido.
Para Petter Törnberg, que trabajó en el estudio, “Esta toxicidad es una consecuencia no deseada de la estructura de las publicaciones y los seguidores. El acto de compartir contenido es a menudo impulsivo y profundamente partidista; los usuarios reaccionan ante la ira o el escándalo propagando una narrativa que a su vez da forma a su propio entorno digital. Este circuito de retroalimentación entre la acción emocional y la estructura de la red crea un ecosistema donde la toxicidad se convierte en la norma orgánica. En última instancia, la mera existencia de funciones básicas como reenviar y dar me gusta parece ser suficiente para generar estos resultados negativos, convirtiendo las redes en cámaras de eco que se alimentan de nuestra propia psicología reactiva”.
“Creo que las plataformas digitales pueden seguir siendo un espacio de resistencia y soluciones. Pero para evitar que se conviertan en cámaras de eco, debe haber una verdadera intención de diálogo. Y eso no siempre ocurre cuando atravesamos un momento muy difícil”, explica una fuente venezolana anónima que habló con WIRED. “Cuando nuestras heridas emocionales superan a la razón, es muy difícil comprender las perspectivas de los demás. Para que esto sea posible, primero hay que identificar y comprender la herida, y a veces no seremos capaces de encontrar la ecuanimidad para iniciar un diálogo. Sin embargo, este diálogo debe ocurrir inevitablemente”.
“Estamos viviendo ahora una gran polarización entre los venezolanos dentro y fuera del país a causa de este evento, que personalmente considero un acto violento de intervención extranjera. Puedo entender la alegría de quienes celebran el arresto de Nicolás Maduro como un momento de justicia. Pero, al mismo tiempo, estoy en contra de la intervención extranjera, en contra de Donald Trump y en contra de quitarnos nuestros recursos”, explica esta fuente venezolana. “Hemos hecho todo, hemos hecho todos los esfuerzos posibles. Estamos en esta situación porque estamos acorralados y somos vulnerables al imperialismo estadounidense, pero también a Rusia y China. El poder nos ha llevado a esta situación de extrema vulnerabilidad. Las plataformas digitales, sin embargo, pueden ser espacios de resistencia”.
Mucha información; Poca atención
Debido a la sobrecarga de información, nuestra capacidad de atención, que es un recurso finito, se reduce demasiado, explica Juárez: “Llega un punto en el que nos desconectamos y decimos: ‘Ya está, eso es lo que pienso’. Generalmente invertimos la menor energía psicológica posible y utilizamos atajos para llegar a nuestras conclusiones: vi el vídeo, vi la cita, vi el tweet y listo; Ya terminé. Simplificamos porque la simplificación sirve como antídoto contra la saturación. Cuando nos ahogamos en información, nos sentimos desorientados y ansiosos. El nivel de esta ansiedad depende de lo cerca que estemos de un evento. Este deseo de abrazar un punto de vista particular gana cuando lo que necesitamos es sopesar las muchas implicaciones reales de una situación”.
“Mi principal preocupación es que hemos perdido la capacidad de discernir entre lo falso y lo verdadero. Estamos dispuestos a aceptar historias prefabricadas. Si perdemos esa capacidad como ciudadanos, también perdemos nuestra agencia”, dice Juárez. “Lo que estamos viendo en Venezuela no es el episodio final de una historia, es el comienzo de una dinámica que no se detendrá aquí”.
Esta historia fue publicada originalmente en CABLEADO en español y fue traducido del español por John Newton.
















