El proceso tecnológico de la construcción, en las últimas décadas, ha estado definido por rígidas líneas de montaje. Un gerente de producto escribió las especificaciones. Un diseñador creó el look. Un ingeniero de front-end construyó la interfaz. Y un desarrollador back-end se encargó de los datos. Todos estaban concentrados en sus tareas o roles dentro de la organización más grande, permaneciendo en sus áreas. Erran Berger, vicepresidente de ingeniería de productos de LinkedIn, cree que este tipo de división del trabajo está desapareciendo rápidamente, una predicción que podría molestar a los tradicionalistas del mundo del software.
Como parte del equipo ejecutivo de la red profesional más grande del mundo, Berger está viendo un cambio fundamental en la forma en que se realiza el trabajo, no sólo dentro de los propios muros de LinkedIn, sino entre los 1.300 millones de miembros que conforman el “Gráfico Económico” de la plataforma. Su tesis central es que el futuro no pertenece al hiperespecialista, sino al individuo que puede llevar una idea desde el concepto hasta su lanzamiento por sí solo, con la ayuda de un conjunto de herramientas de inteligencia artificial; él llama a esta raza el “Full Stack Builder”.
Cuando Berger se unió a la plataforma en 2009, era esencialmente un Rolodex digital para currículums. Ahora, quienes están detrás de la plataforma realizan tareas con múltiples habilidades. Los gerentes de producto están escribiendo código. Los ingenieros están generando conceptos de diseño. Como resultado, la brecha entre tener una idea y lanzar un producto se está cerrando rápidamente.
Esto crea una paradoja que Berger quiere sortear: si la IA puede generar código y diseñar interfaces, ¿qué pasa con el arte? Insiste en que el “maestro” sigue siendo imprescindible. El hecho de que una máquina pueda generar código no significa que sea lo suficientemente segura, sostenible o eficiente para cargar rápidamente en mercados de bajo ancho de banda como India. El rol del ser humano cambia de trabajador a editor, de creador a curador. La experiencia en el dominio sigue siendo vital, pero la capacidad de ejecución se expande dramáticamente.
Esta filosofía va más allá de la ingeniería y llega al corazón del modelo de negocio de LinkedIn: la contratación.
Durante años, la industria de la contratación ha estado sumida en lo que Berger llama “trabajo duro”. Los reclutadores pasan la mayor parte de sus días mirando barras de búsqueda, filtrando listas y enviando mensajes de divulgación genéricos. Es un trabajo repetitivo y de bajo valor que agota a la gente. La estrategia de Berger es entregar toda esta monotonía a la IA.
Su equipo ha lanzado herramientas que ayudan a los reclutadores con soporte de contratación automatizado. Berger cuestiona la idea de que esta automatización elimina el elemento humano del reclutamiento y sostiene que hace que el proceso de contratación sea más humano. Al eliminar el proceso de búsqueda, los reclutadores tienen libertad para mostrar la visión de su empresa, evaluar la adecuación cultural y establecer relaciones con posibles empleados.
En opinión de Berger, el juicio y la creatividad serán los últimos bastiones de la exclusividad humana. Un algoritmo puede relacionar palabras clave con un currículum, pero no puede determinar si un candidato tiene el coraje para sobrevivir a un pivote o la empatía para liderar un equipo. Esta exclusividad, si sucede como predice Berger, convertirá al reclutador en un agente de talentos y embajador de la marca.
Para que este ecosistema funcione, la propia fuerza laboral debe adaptarse. Berger señaló que la ansiedad en el mercado es palpable. Los profesionales están confundidos acerca de qué habilidades son importantes cuando el terreno se mueve debajo de ellos. El antiguo perfil estático de una lista de universidades a las que se asistió y de puestos ocupados se está volviendo rápidamente insuficiente o incompleto.
Los propios datos de LinkedIn sugieren que las habilidades requeridas para los puestos de trabajo están cambiando anualmente en puntos porcentuales de dos dígitos. En respuesta, la plataforma está evolucionando de un repositorio de currículums a un sistema de verificación dinámica. Ya no basta con afirmar que sabes codificar; vinculas a tu repositorio de GitHub. Ya no basta con decir que eres diseñador; vinculas tu cartera. La plataforma apuesta a que en una era de ruido generado por la IA, la capacidad probada será valiosa.
Cuando se le pregunta cómo sobrevive un profesional en este entorno volátil, el consejo de Berger es sorprendentemente analógico: curiosidad. Establece un paralelo con los ingenieros que sobrevivieron a los cambios sísmicos anteriores de la industria, cuando la plataforma pasó del escritorio a la web y de los servidores locales a la nube. Los supervivientes nunca fueron los que se aferraron a las viejas costumbres, sino los que se lanzaron precipitadamente al nuevo paradigma.
Berger ve la actual revolución de la IA como un conjunto de herramientas que hay que dominar y no como una ola que hay que surfear. Esta revolución es independiente de la especialización, por lo que, ya sea contador o ingeniero de software, cambiará dinámicamente la forma en que se realiza el trabajo en cualquier organización.
Publicado – 19 de marzo de 2026 08:01 IST















