Durante 15 años, el arqueólogo serbio de 41 años caminó en pantalones cortos sobre crestas nevadas, se sentó tranquilamente en la nieve profunda y nadó en lagos helados cerca de Besna Kobila. Su tramo más largo duró siete horas a diez grados bajo cero.
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Vladimir Stevanovic dice que el frío obliga a la mente a ralentizarse. No hay lugar para la distracción, sólo la respiración y el movimiento.
Aunque insiste en que no persigue récords, sus vídeos le han hecho ganar miles de seguidores.
Aunque él, al igual que Wim Hof, habla de concentración y tranquilidad, los médicos siguen recomendando precaución. A Stevanovic, el impacto del agua helada le ayuda a recuperarse.












