Dios, cuando la espera es interminable, recuérdame que esta temporada tiene un propósito.
Porque hay días en los que el silencio pesa más que la oración, cuando me pregunto si algo se está moviendo. ¿Ha cambiado algo? ¿Si esta espera conduce a un buen punto o no? Es fácil mirar la quietud y pensar que no pasa nada, pero en el fondo sé que nunca se trabaja así. Te mueves silenciosamente, construyes lentamente, me preparas de maneras que no supe hasta más tarde.
Entonces, cuando mi corazón empezó a perder la paciencia, me recuerda que el propósito no siempre parece progreso. A veces parece reforzar lo que lleva muchos años roto. A veces parece curar cosas que no sabía que estaban heridas. A veces parece descansar, restablecerse, liberarse.
La espera no es en vano cuando Tú estás ahí, Señor.
Ayúdenme a confiar en lo que aún no es visible: la alineación que ocurre debajo de la superficie. La puerta que estás construyendo El momento que estás protegiendo Por favor ayúdame a creer que la demora no es negación. Y el silencio no es distancia. Estás trabajando aunque parezca que nada se mueve. siempre estás ahí

Dios, encuéntrame en medio de la espera. Limpia mi alma. Mi esperanza es firme. Recuérdame que esta temporada no está vacía ni sin sentido. Pero es preparación. Un día miraré hacia atrás y veré que estabas escribiendo tu propósito en cada momento. Incluso esos momentos que se sienten quietos, lentos o inciertos.
Hasta entonces, susurra de nuevo en mi corazón:
Esta temporada tiene objetivos.
Y no estás solo en eso.
amén











