Un dron neutralizado durante la escala del portaaviones francés Charles de Gaulle en Malmö el miércoles puede haber sido de origen ruso, dijo el jueves el ministro de Defensa sueco, Pål Jonson.
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Jonson declaró: “Había un barco militar ruso cerca en el momento del incidente. El barco sospechoso continuó su camino hacia el Mar Báltico. Se contactó a las autoridades danesas en relación con el incidente”.
El incidente se produjo en el estrecho de Øresund, a unos 13 kilómetros del barco, que se encontraba fondeado antes de participar en los ejercicios de la OTAN en el mar Báltico.
Aunque los sistemas de radar del portaaviones no lo detectaron, un barco de la Armada sueca detectó el dron mientras patrullaba y activó su sistema de interferencia electrónica para interrumpir su navegación y cortar el contacto con su operador. Entonces se perdió la comunicación.
No se sabe si regresó al barco del que venía o si se estrelló en el mar.
Tras este incidente, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas francesas se esfuerza por tranquilizarnos sobre la solidez de la cooperación militar con Estocolmo.
París ha confirmado oficialmente que los sistemas suecos de detección y alerta están “funcionando perfectamente”, lo que demuestra una creciente interoperabilidad entre Francia y Suecia, nuevo miembro de la OTAN.
La Armada francesa insistió en que este incidente no tuvo ningún impacto operativo en la vida diaria del portaaviones y su tripulación.
Batalla de nervios en la ‘zona gris’
Cuatro años después de que Moscú invadiera Ucrania, Europa enfrenta una crisis. Aumento alarmante de los ataques aéreos en sus sitios más estratégicos.
Lejos de ser aislados, estos vuelos con drones se han convertido ahora en parte de un patrón global de acoso.
Francia tampoco se salvó: en diciembre pasado, el ejército se vio obligado a desplegar sistemas de interferencia electrónica para neutralizar un vehículo sospechoso que sobrevolaba Francia. isla larga La base alberga submarinos con misiles balísticos de propulsión nuclear y un pilar de la disuasión nacional francesa.
Los riesgos van más allá de la simple curiosidad técnica. Para Moscú, el objetivo es comprobar en tiempo real la capacidad de respuesta de las defensas de la OTAN, identificar fallos en los sistemas de detección y, sobre todo, ejercer una presión psicológica constante sobre las capitales europeas.
Al operar en esta “zona gris” a medio camino entre la paz y el conflicto abierto, Rusia parece estar tratando de debilitar gradualmente la cohesión y la resistencia de los aliados de Kiev, al tiempo que tiene cuidado de no cruzar el umbral que conduciría a una intervención militar directa.
Recursos adicionales •AFP













