Swan Hill, una ciudad regional en el estado australiano de Victoria, intentó una forma inusual de lidiar con el vandalismo y las reuniones nocturnas: tocar música clásica afuera de los baños públicos para disuadir a la gente de pasar el rato en el área.La medida fue presentada por el Ayuntamiento Rural de Swan Hill después de que los baños públicos en McCallum Street en el centro de la ciudad fueran atacados repetidamente por vandalismo y comportamiento perturbador. Los daños van desde graffitis y accesorios rotos hasta incidentes más graves, lo que genera reparaciones frecuentes y costos de mantenimiento continuos, dijeron representantes de la ciudad.En lugar de depender únicamente de patrullas o inspecciones de seguridad, el consejo optó por un elemento disuasorio de bajo costo que pudiera funcionar durante largos períodos de tiempo sin requerir personal adicional. Los funcionarios creían que la música podría cambiar la atmósfera alrededor de los baños y actuar como una “barrera suave”, lo que indicaba que el área se estaba gestionando activamente y al mismo tiempo hacía que el lugar fuera menos atractivo para quedarse hasta altas horas de la noche.
¿Qué música se utilizó?
Como parte de la audiencia, el consejo interpretó piezas clásicas muy conocidas, como La Cabalgata de las Valquirias de Wagner y Las Cuatro Estaciones de Vivaldi. El objetivo era evitar que los grupos se reunieran fuera del baño y reducir el riesgo de daños mayores. El consejo había dicho anteriormente que la audiencia duraría seis meses antes de que se tomaran decisiones sobre si se podrían utilizar medidas similares en otros lugares.
Una táctica utilizada también en otros lugares
Si bien el plan Swan Hill se destaca por ser poco convencional, esta no es la primera vez que la música se utiliza como elemento disuasorio en espacios públicos. Se han probado ideas similares en otros lugares para reducir la holgazanería y el comportamiento disruptivo sin depender exclusivamente de sanciones.













