En las salas de juntas y las reuniones de equipo en todo el mundo, la promesa de inteligencia artificial (IA) se avecina. A los líderes se les dice que la IA optimizará las operaciones, mejorará la toma de decisiones y la productividad de sobrealimentación. Pero mientras muchas organizaciones están viendo ganancias de la IA, se está desarrollando otra tendencia menos visible: AI está reforzando los silos funcionales, un problema con el que las empresas han tenido problemas durante décadas. Esto puede hacer que el rendimiento se retrase a medida que los departamentos se retiran a sus propios mundos con AI. Si bien cada función mejora sus operaciones individuales, la organización se vuelve menos capaz de cumplir con su estrategia corporativa.



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