ADVERTENCIA: LO SIENTO CONTENIDO Vera Mol, de 17 años, murió en una tragedia evitable en España.
Una joven murió trágicamente en un devastador accidente de puenting, que provocó un malentendido fatal debido al “mal inglés” del instructor.
Vera Mol, holandesa de 17 años, murió tras saltar desde un puente del norte en agosto de 2015. España antes de que se pusiera el cinturón de seguridad después de una desastrosa falta de comunicación.
Un adolescente holandés estaba entre un grupo de 13 holandeses y belgas juventudTodos menores de 18 años participan en puenting cerca de Cabezón de la Sal, Cantabria.
Vera Mol ocupó el penúltimo lugar y este fue su primer intento en un deporte extremo. Saltó del puente y cayó fatalmente desde una altura de aproximadamente 32 metros hasta el lecho del río.
Antes de su salto, el instructor había gritado “sin salto”; Estas palabras, según escuchó el tribunal, fueron trágicamente confundidas con el “salta ahora” del entrenador.
Su muerte podría haberse evitado si el instructor le hubiera dado la instrucción de “no saltar” en lugar de declaraciones vagas.
El tribunal dictaminó que el lenguaje confuso influyó en el incidente fatal y describió el inglés del instructor como “macarrónico”, que significa “muy malo”.
Se determinó que el dominio del inglés del profesor no era suficiente para supervisar a los extranjeros “en un tema delicado como es saltar desde un lugar alto al vacío”.
El instructor fue juzgado, acusado de provocar la muerte de Vera. Mientras tanto, según los informes actuales, el director de la empresa de puenting también se enfrenta a cargos de homicidio por negligencia.
Flowtrack, la empresa que dirigía la operación de puenting donde trabajaba el trabajador, describió el incidente como un accidente. Sin embargo, Martijn Klom, de la organización, admitió que su muerte se debió a una falta de comunicación.
Confirmó que le dieron instrucciones confusas y que no estuvo correctamente sujeto al puente mientras estaba atado a la cuerda durante el salto.
Más allá del fatal error de lenguaje, el tribunal se enfrentó a una serie de alarmantes violaciones de seguridad que determinaron el trágico final de Vera.
El instructor no logró asegurar al joven de 17 años a ninguna línea de seguridad mientras subía al puente, lo que significa que quedó desprotegido momentos antes de la caída fatal.
El jurado también escuchó que la compañía de aventuras no creó una zona de espera segura para el grupo, lo que obligó a los adolescentes a permanecer “al límite” mientras esperaban su turno.
El personal enfrentó más críticas por no verificar la identidad de Vera para establecer que había cumplido 18 años.
Con solo 17 años, no alcanzó la edad legal para participar y la empresa no había obtenido el consentimiento de sus padres antes de permitirle acceder al puente.
Los desconsolados familiares de Vera exigieron más tarde medidas de seguridad más estrictas para evitar que otro joven muriera en una tragedia tan innecesaria y evitable.











