Jamie Dimon no confía en que la jerarquía le diga la verdad.

El director ejecutivo de JPMorgan Chase, que dirige un banco de 4,5 billones de dólares y emplea a 300.000 personas, todavía lee las quejas de los clientes. Es un rasgo que, según él, lo mantiene conectado con la realidad dentro de una de las instituciones financieras más poderosas del mundo.

“Todavía leo quejas de clientes”, dijo Dimon en el America Business Forum en Miami el jueves. “Si te hacen una pregunta, debes responderme directamente. Y no subir a esa cadena de mando. La cadena de mando comenzó a hacer correcciones y ajustes. La burocracia quiere controlarte. Entonces tienes que matar a la burocracia”.

Para Dimon, la burocracia es un reflejo que se cuela en las grandes instituciones y protege a los líderes de la realidad. Lo ve como una lucha constante.

“Si estás en mi posición, tienes que romper esas barreras todo el tiempo”, dijo.

Dimon, en cambio, valora lo que él llama curiosidad constante. Comenzó a leer cinco periódicos cada mañana y todavía se tomaba tiempo para visitar sucursales con su equipo directivo.

“Tome el autobús hasta la sucursal”, dijo. “Habla con la gente. Aprenderás algunas cosas: algunas de las cosas estúpidas que hicimos, algunas de las cosas que no funcionaron. O qué hacen mejor en otros bancos”.

Dijo que el enfoque práctico lo obligó a permanecer en una empresa con 300.000 empleados en 60 países.

“Cuando tu mente se apaga, no progresarás mucho”, dijo Dimon.

Añade que la cultura es lo que evita que una empresa colapse por su propio peso. “Deberían estar más tranquilos”, dijo a la multitud. “La gente no cree en lo que escribes en tu diario. Pero creen en lo que haces. Ven que despides a una mala persona o a un cliente que trata mal a los empleados. Así es como saben que lo dices en serio”.

También ha aprendido a valorar la comunicación honesta. Al principio de su carrera, Dimon dijo que subestimó su poder. Ahora, cada mensaje de su oficina está escrito con su propia voz. excluyendo lo que llamó “Pablum Corporativo”

Para Dimon, el peligro es la complacencia interior. En su opinión, cuando la burocracia se haga cargo, “destruirá la capacidad de pensar de la empresa”.

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