CIUDAD DE MÉXICO — Cuba ha iniciado conversaciones directas con Estados Unidos en un intento de resolver “diferencias bilaterales” entre ambos países, dijo el viernes el presidente cubano, Miguel Díaz Canel.
Los comentarios, publicados a nivel nacional en Cuba, son la primera confirmación de conversaciones bilaterales entre la administración Trump y el gobierno cubano. Los gobiernos de Estados Unidos y Cuba han sido enemigos acérrimos durante casi 70 años, desde que la revolución de Fidel Castro derrocó al dictador Fulgencio Batista, respaldado por Estados Unidos.
No está claro exactamente de qué se tratan las conversaciones, pero la administración Trump, que desencadenó una grave crisis energética al cortar el suministro de petróleo a la isla, insiste en que el gobierno comunista de Cuba debe cambiar.
Los comentarios de Díaz Canel fueron deliberadamente vagos, pero dejaron claro que la crisis energética del país y la insistencia del presidente Trump en el cambio han llevado a La Habana a la mesa de negociaciones. Insistió en que se respetaría la “soberanía y la autodeterminación” de Cuba.
Díaz Canel dijo que “el objetivo de estas conversaciones es principalmente determinar qué problemas bilaterales requieren solución”. “Y por otro lado, encontrar soluciones a los problemas identificados”.
Desde la perspectiva de Trump, el “problema” dual fundamental es la arraigada burocracia comunista que no ha logrado adaptarse a la era moderna.
Los funcionarios cubanos han culpado durante mucho tiempo al embargo comercial estadounidense de más de 60 años por sus problemas económicos.
El anuncio de Cuba se produjo 13 días después de que Estados Unidos atacara a Irán y dos meses después de que las fuerzas estadounidenses desplegadas por Trump depusieran al presidente venezolano Nicolás Maduro, un antiguo aliado de Cuba, y lo llevaran a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico.
Las especulaciones sobre una transición política en La Habana se han centrado en un escenario tipo Venezuela en el que el liderazgo visto como hostil a Washington sea de algún modo marginado en favor de un giro favorable a Trump.
Muchos observadores de Cuba se preguntaron quién entre los líderes podría surgir como la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. Ha estado siguiendo las órdenes de Trump desde que las fuerzas especiales estadounidenses capturaron a Maduro y su esposa en una redada en Caracas.
Desde hace meses circulan rumores de conversaciones directas entre Cuba y Estados Unidos, pero hasta ahora ni Washington ni La Habana habían confirmado dichas conversaciones.
Este martes, la embajadora de Cuba en Estados Unidos, Lianys Torres Rivera le dijo al Times Dijo que el gobierno cubano estaba “dispuesto a dialogar con Estados Unidos en temas que son importantes para las relaciones bilaterales y a hablar sobre temas en los que tenemos diferencias”.
Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, insisten en que el gobierno actual debe cambiar.
“Esta puede ser una toma amistosa, puede que no sea una toma amistosa”, dijo Trump. Líderes latinoamericanos Se reunió en Florida el lunes.
“No importa porque, como dicen, están ocupados echando humo. No tienen energía. No tienen dinero. Están en un gran problema”, dijo Trump.
Trump respondió a la voluntad del líder cubano de negociar ampliando un artículo de noticias el viernes por la mañana con el titular: “Cuba confirma conversaciones con funcionarios de Trump, genera esperanzas de un acuerdo con Estados Unidos”. Compartió esto en su cuenta Truth Social.
Los constantes cortes de energía, la escasez de alimentos y medicinas, la escasez de gasolina y otros tipos de escasez se han convertido en hechos cotidianos en la isla de 10 millones de habitantes. Imágenes de basura podrida y no recogida en las calles de La Habana se difundieron por todo el mundo. La falta de combustible para aviones ha afectado profundamente al crítico sector turístico.
“El status quo es insostenible”, dijo Rubio el mes pasado. “Cuba necesita cambiar… Y no tiene que cambiar de una vez. No tiene que cambiar de un día para otro”.
En su discurso de 90 minutos, Díaz Canel dijo que las conversaciones con Washington se basaron en “el respeto a los sistemas políticos de ambos países, a su soberanía y al derecho de nuestro gobierno a la autodeterminación”; esto sugería que, desde la perspectiva de Cuba, no se estaban considerando cambios políticos integrales en el país comunista.
Michel Fernández Pérez, subdirector de la ONG Cuba Próxima, con sede en Florida, que impulsa el cambio democrático en Cuba, dijo que cree que los líderes de La Habana aceptarán cambios económicos y de otro tipo si les permiten mantener cierto grado de poder político.
Fernández dijo que la mayoría de los cubanoamericanos esperan una transición democrática completa en Cuba, donde varios partidos políticos puedan competir en las elecciones, así como una transformación del libre mercado.
Pero dijo que al menos su grupo apoyaría cambios menos radicales siempre y cuando mejoraran las vidas de las personas que viven en la isla.
“Si esto significa que los cubanos viven en menos pobreza y tienen más oportunidades, lo apoyamos”, dijo.
Dijo que era imposible saber qué sucedería en las negociaciones porque Trump era impredecible.
“Es difícil predecir lo que Estados Unidos quiere o logrará”, afirmó. “ [Trump] “El gobierno no se guía por principios o leyes, sino por los caprichos del presidente y sus deseos e intereses personales”.
McDonnell y Linthicum informaron desde la Ciudad de México, mientras que Ceballos informó desde Washington. La corresponsal especial Cecilia Sánchez Vidal en Ciudad de México contribuyó a este informe.













