Con frecuencia, los líderes tienen la tarea de impulsar el cambio y generar resultados (lanzando nuevas iniciativas, arreglando procesos rotos o remodelando la cultura) sin autoridad formal sobre muchas de las personas en las que necesitan influir. Si bien ha sido famoso fijado que “el liderazgo es influencia, nada más y nada menos”, el éxito en estas situaciones a menudo depende no sólo del talento y la habilidad, sino también del respaldo visible desde arriba. Esa cobertura aérea frecuentemente no es automática. Cuando se les pide a los líderes que impulsen el cambio sin apoyo explícito, incluso los más capaces a veces pueden flaquear. Sin el respaldo ejecutivo, pueden enfrentar brechas de credibilidad, la resistencia puede endurecerse y el agotamiento puede seguir cuando intentan salir adelante solos.



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