En 2003, cuando Rob Buete, veterano de la industria de la plomería, se encontró por primera vez con una “bañera sin cita previa” creada por una startup llamada Safety Tub, se echó a reír. ¿Bañera con puerta? Parece una broma o, en el mejor de los casos, un dispositivo torpe para personas mayores frágiles que no pueden pasar por encima de una bañera normal.
Cómo el diseño teniendo en cuenta las discapacidades genera innovación
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