Mientras Francia se prepara para votar en la primera vuelta de las elecciones municipales el domingo, París se ha convertido en un campo de batalla entre fuerzas de izquierda y derecha que luchan por dar forma al futuro de la capital. Pero si bien los conservadores alguna vez lucharon con uñas y dientes contra el sueño de la izquierda de una ciudad con más árboles y menos tráfico, una mirada a los programas rivales sugiere que una capital más verde llegó para quedarse.
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