Estas imágenes comienzan con una premisa simple. Que el alimento o la falta del mismo es una cuestión de ecología y política.
La aptitud está determinada por la salud de las cuencas hidrográficas, los bosques, los suelos y los océanos, y por los sistemas que deciden quién come bien y quién paga el precio de ese consumo. Al final ¿Cuál es la base de una relación alimentaria nueva o extractiva?
En los países industrializados la abundancia constante a menudo surge de la escasez en otros lugares. Los recursos se obtienen de todo el mundo. Desproporcionadamente de lugares que se consideran económicamente prescindibles. Dejando atrás suelos degradados y comunidades estresadas.
Este trabajo sugiere un enfoque diferente. Por un lado, el descanso es fundamental para la recuperación. La vida humana se rehace como parte de la naturaleza. Y la simple simplicidad es una forma de honestidad. Surge otra obsesión por un mundo definido por la belleza y la reciprocidad.
en mi propio proceso de trabajo siento la importancia de escuchar el lenguaje de los reinos elementales más allá de la perspectiva humana. Nuestra comida habla del bosque. río rico ¿Y qué tal el océano profundo? ¿Estamos escuchando las murmuraciones sobre los pesticidas invasivos y los residuos químicos de los procesos industriales y agrícolas a gran escala? ¿Puede nuestra relación con la crianza convertirse en una de devoción?














