La terapia con testosterona está recibiendo una atención renovada, no sólo por parte de los pacientes sino también de las agencias reguladoras. En los últimos meses, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) ha actualizado la información de seguridad de los productos de testosterona, lo que refleja nueva evidencia sobre los riesgos cardiovasculares. Esto ha generado preguntas comprensibles entre los hombres que consideran el tratamiento y los médicos que lo prescriben.
Como urólogo, a menudo me encuentro con pacientes que no están seguros de la seguridad de la terapia con testosterona, especialmente en lo que respecta al corazón. Gran parte de esta preocupación surge de estudios y titulares previos que han sugerido un posible aumento de eventos cardiovasculares. La guía actualizada de la FDA proporciona una perspectiva más matizada y basada en evidencia, lo que ayuda a aclarar cuándo es apropiada la terapia con testosterona y cómo se puede usar de manera segura.
¿Por qué la FDA reconsideró la terapia con testosterona?
La FDA emitió por primera vez advertencias sobre la terapia con testosterona hace casi una década, después de que varios estudios observacionales informaran un posible aumento de eventos cardiovasculares entre los hombres que usaban testosterona. Estos primeros datos, aunque limitados, plantearon preocupaciones legítimas y llevaron a la agencia a exigir mensajes de seguridad más sólidos.
Desde entonces, el panorama ha cambiado. Ensayos aleatorios más grandes y mejor diseñados y estudios de seguimiento a largo plazo han proporcionado evidencia más confiable, lo que sugiere que el reemplazo fisiológico de testosterona, recetado a hombres con hipogonadismo confirmado, no parece aumentar los eventos cardíacos adversos importantes. Al mismo tiempo, se ha ampliado el uso de testosterona, a menudo sin una evaluación diagnóstica completa.
En respuesta a esta evidencia creciente y al entorno cambiante de prescripción, la FDA ha reevaluado los datos disponibles para garantizar que el etiquetado del producto refleje con precisión el conocimiento actual, respalde prácticas de prescripción segura y ayude a reducir el uso indebido y el miedo innecesario entre los pacientes.
Lo que realmente dice la nueva guía de la FDA
La última actualización de la FDA no declara que la terapia con testosterona sea universalmente segura, ni refuerza preocupaciones previas sobre el daño cardiovascular generalizado. Más bien, proporciona una interpretación más equilibrada de la evidencia actual.
La guía revisada enfatiza tres puntos principales:
- Cuando se utiliza para tratar el hipogonadismo clínicamente confirmado, no se ha demostrado que el tratamiento con testosterona aumente los eventos cardiovasculares importantes. Esta aclaración refleja ensayos clínicos más recientes que no han demostrado un riesgo excesivo en pacientes adecuadamente seleccionados.
- La testosterona sólo debe prescribirse a hombres con evidencia clínica y bioquímica clara de deficiencia. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos enfatiza que el envejecimiento normal por sí solo no es una indicación de tratamiento.
- Sigue siendo necesario un seguimiento continuo. La actualización destaca la importancia de la evaluación periódica, que incluye: hematocritogordo, Salud de la próstatay el estado cardiovascular, para garantizar que el tratamiento siga siendo seguro a lo largo del tiempo.
En lugar de ampliar el acceso, la posición de la FDA pretende guiar el uso apropiado: limitar el uso indebido y al mismo tiempo asegurar a los pacientes que cumplen con los criterios clínicos que se puede considerar el tratamiento sin temores indebidos.
Lo que muestra la evidencia sobre el riesgo cardiovascular
La seguridad cardiovascular ha sido una de las cuestiones centrales en torno a la terapia con testosterona durante más de una década. Los primeros estudios retrospectivos sugirieron una posible asociación entre el uso de testosterona y un ataque cardíaco o accidente cerebrovascular, pero estos resultados se vieron limitados por debilidades metodológicas, incluidos factores de confusión, dosificación inconsistente y caracterización incompleta de los pacientes.
Evidencia más reciente Proporciona una imagen más clara. Grandes ensayos controlados aleatorios y estudios observacionales a largo plazo han demostrado que el reemplazo fisiológico de testosterona, cuyo objetivo es restaurar los niveles normales, no aumenta los eventos cardiovasculares adversos importantes en hombres con hipogonadismo confirmado. En ensayos diseñados adecuadamente, las tasas de eventos fueron similares entre los hombres que recibieron testosterona y los que recibieron placebo.
Es importante destacar que estos estudios distinguen entre tratamiento supervisado médicamente y uso no médico o suprafisiológico. Las preocupaciones cardiovasculares son más importantes en escenarios que involucran productos no regulados, dosis excesivas o uso en personas con enfermedades cardíacas inestables, afecciones que quedan fuera del alcance del tratamiento basado en evidencia.
El consenso científico actual respalda una visión más matizada: la terapia con testosterona conlleva riesgos, pero cuando se prescribe y controla adecuadamente, no se ha demostrado daño cardiovascular en la población a la que se dirige el tratamiento.
Pacientes que deben tener cuidado.
Aunque la evidencia actualizada es tranquilizadora para muchos hombres, la terapia con testosterona no es adecuada para todos. Algunas condiciones clínicas requieren precaución, estrecha vigilancia o aplazamiento temporal del tratamiento.
1. Hombres con enfermedad cardiovascular inestable. Las personas con infarto de miocardio reciente, accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca descompensada siguen teniendo un mayor riesgo y, en general, se evita comenzar con testosterona en este contexto hasta que su condición se haya estabilizado.
2. Hombres con factores de riesgo cardiovascular no controlados. La hipertensión mal controlada, la dislipidemia significativa o la apnea obstructiva del sueño no tratada pueden exacerbar los riesgos potenciales y deben abordarse antes de considerar el tratamiento.
3. Hombres sin hipogonadismo confirmado. El uso de testosterona sin niveles bajos documentados expone a los pacientes a posibles efectos secundarios, incluido el estrés cardiovascular, sin ningún beneficio médico.
4. Hombres que utilizan dosis sin receta o suprafisiológicas. Los productos obtenidos fuera del sistema médico, así como las dosis destinadas a alcanzar niveles superiores al rango fisiológico, quedan fuera del alcance de las directrices de la FDA y conllevan un riesgo mucho mayor.
Estas advertencias subrayan el principio de que el tratamiento con testosterona debe ser individualizado, basado en evidencia y respaldado por una evaluación diagnóstica y un seguimiento integrales.
Qué significa esto para los hombres que están considerando la terapia con testosterona
Para los hombres con síntomas de niveles bajos de testosterona, las pautas actualizadas de la FDA brindan un marco más basado en evidencia para la toma de decisiones. Destaca que la terapia con testosterona puede considerarse segura cuando se utiliza según las indicaciones correctas y se controla adecuadamente.
La evaluación diagnóstica integral sigue siendo esencial. Esto implica confirmar los niveles bajos de testosterona en sangre mediante al menos dos mediciones separadas por la mañana, evaluar los síntomas relacionados y evaluar posibles causas, como enfermedades pituitarias o sistémicas. Las pruebas de laboratorio también pueden incluir LH, FSH, SHBG, hematocrito, lípidos y, cuando corresponda, PSA.
El seguimiento es una parte esencial de un tratamiento seguro. El seguimiento regular permite a los médicos ajustar la dosis, realizar un seguimiento de los niveles de hematocrito y lípidos, evaluar el estado cardiovascular y garantizar la salud de la próstata. Esta atención continua es clave para mantener la seguridad y la eficacia.
La terapia con testosterona tiene como objetivo restaurar la función normal de los órganos, no anularla. Los pacientes a veces esperan cambios dramáticos, pero el objetivo es devolver la testosterona al rango normal para mejorar los síntomas, la energía, la libido, el estado de ánimo y los parámetros metabólicos de una manera controlada y con respaldo médico.
Para los hombres que cumplen con los criterios de diagnóstico, estas pautas actualizadas brindan la tranquilidad de que el tratamiento puede ser efectivo y seguro cuando se administra en un entorno clínico estructurado.
La evidencia evoluciona y también debe hacerlo la comprensión pública.
Las directrices actualizadas de la FDA reflejan un principio importante en medicina: a medida que se dispone de evidencia más sólida, las recomendaciones clínicas deben adaptarse. Las primeras preocupaciones sobre la terapia con testosterona se basaban en datos limitados e inconsistentes, pero estudios más recientes y más rigurosos han remodelado nuestra comprensión del riesgo cardiovascular.
Sin embargo, la percepción pública suele ir por detrás del progreso científico. Muchos hombres continúan considerando que la terapia con testosterona es inherentemente riesgosa, mientras que otros la realizan sin una evaluación o supervisión adecuada. Ambos extremos resaltan la necesidad de una comunicación más clara y una toma de decisiones conjunta.
Los endocrinólogos, urólogos y otros médicos desempeñan un papel central para cerrar esta brecha. Al basar las discusiones sobre el tratamiento en la evidencia actual y enfatizar el uso y el seguimiento apropiados, podemos ayudar a los pacientes a tomar decisiones informadas en lugar de decisiones impulsadas por el miedo o la desinformación.
conclusión
Las pautas actualizadas de la FDA brindan una comprensión más clara y basada en evidencia sobre la terapia con testosterona y los riesgos cardiovasculares. Para los hombres con hipogonadismo, los datos actuales no muestran un aumento en la tasa de eventos cardíacos importantes cuando el tratamiento se prescribe y monitorea adecuadamente. Lo que sigue siendo esencial es un enfoque de diagnóstico sistemático, una evaluación cuidadosa de la salud cardiovascular y de la próstata y un seguimiento continuo para garantizar que el tratamiento se mantenga dentro del rango fisiológico. El mal uso, ya sea a través de dosis suprafisiológicas, productos de venta libre o un control inadecuado, todavía conlleva riesgos reales y queda fuera de la garantía de la FDA. Al trabajar en colaboración, los urólogos, endocrinólogos y médicos de atención primaria pueden guiar a los pacientes a través de este panorama en evolución, ayudándolos a tomar decisiones informadas basadas en evidencia en lugar de miedos obsoletos o información errónea.
Martina Ambardieva Es un urólogo dedicado y educador médico con amplia experiencia tanto en la práctica clínica como en la enseñanza académica. Recibió su título de médico de la Universidad Cyril i Metodej de Skopje y es candidata a doctorado en oncología urológica, con especialización en cáncer de vejiga. Su trabajo científico incluye numerosas publicaciones en urooncología, urología y salud masculina.
La Dra. Ambardjieva actualmente trabaja como uróloga en la Clínica Quirúrgica de la Universidad PHI Naum Ohridski y completó su residencia en la Clínica de Urología de la Universidad en Skopje. Al principio de su carrera, trabajó como médico general en el Hospital General Sante Plus y completó su formación médica en la Universidad de Ljubljana.
Además de sus responsabilidades clínicas, la Dra. Ambardieva trabaja como profesora asistente en la Facultad de Medicina de Skopje. También trabaja como colaboradora en Doctor Télex. Ha ocupado puestos de liderazgo en la Asociación Europea de Estudiantes de Medicina y participa activamente en la educación y las políticas médicas internacionales. Ha asistido a numerosos congresos y talleres en Francia, Italia, Canadá y Turquía, y se desempeña como delegada de la Asociación Europea de Urología (EAU), donde contribuye a iniciativas transfronterizas en el campo de la urología. Certificada en cirugía laparoscópica, continúa integrando la atención al paciente, la investigación y la educación en su trabajo profesional.

















