Seiko presentó su primer reloj deportivo en 1959 para los montañeros que necesitaban una herramienta en la que pudieran confiar a gran altura. El Alpinist SPB505 lleva esta esfera en una caja de acero inoxidable de 39,5 mm, una esfera negra con números arábigos distintivos, índices en forma de cuña y manecillas LumiBrite diseñadas para una fácil lectura en condiciones de poca luz. El bisel interno giratorio de la brújula maneja la navegación. El cristal de zafiro tiene un revestimiento antirreflectante en la superficie interior, y la corona y el fondo de caja atornillados brindan resistencia al agua hasta 660 pies. En el interior, el calibre automático 6R55 late a 21.600 alternancias por hora con una reserva de marcha de 72 horas y capacidad de cuerda manual. El símbolo de la montaña alpinista es visible a través del fondo transparente.

Fuente