Mucho antes de que existiera un ayuntamiento en Collado Villalba, hubo una peña. Este enorme afloramiento de granito, conocido como Piedra del Concejo, sirvió como el corazón de la toma de decisiones local, donde los vecinos se reunían al aire libre para discutir disputas de tierras, leyes locales y preocupaciones de la comunidad en una forma de democracia directa anterior a las instituciones modernas.

En 1724, el alcalde de la ciudad, conocido como Señor Sanz, ordenó remodelar la piedra con cinco escalones labrados, convirtiéndola en una plataforma cívica más cómoda. Hay símbolos grabados en su superficie, incluido un pájaro misterioso, interpretado como una paloma o el ahora extinto francolín, que más tarde se convirtió en un símbolo de la propia ciudad.

Sin embargo, la historia de la piedra puede remontarse al pasado. Su forma arrugada y sus antiguos escalones secundarios sugieren que pudo haber sido un lugar ritual mucho antes de la política municipal, tal vez incluso en la época prerromana, haciendo eco de las antiguas piedras sagradas que luego fueron reutilizadas por la arquitectura cristiana y civil.

Aunque ya no es sede de reuniones del consejo, Piedra del Concejo aún es testigo de siglos de vida pública. Declarado sitio histórico protegido en 1991, se alza tranquilamente en la Plaza de la Constitución y aún atrae curiosidad, conversación y un sentido de historia compartida.

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