Echa un vistazo a tu botiquín. Lo que ves no es un signo de debilidad; Es un testimonio de una de las mayores asociaciones de la vida moderna: la asociación entre su cuerpo y la ciencia médica. Desde la vacuna que recibió cuando era niño hasta la píldora que mantiene su presión arterial bajo control, estas intervenciones no solo tratan enfermedades. Son parte de quién eres. En un mundo que todavía debate las lecciones de la pandemia, nunca ha sido más importante afirmar una simple verdad: todos somos, en un sentido muy real, usted, el farmacéutico. Esto no es malo. Es una victoria, el resultado de nuestro poder para arreglar lo que está roto y vivir vidas más largas y saludables que nunca.
Esta relación con la medicina es universal y personal. Sé que es para mí. Mi infancia se salvó de interminables infecciones de oído gracias a la amoxicilina de color rosa tiza. Hoy en día, un simple ibuprofeno es la única razón por la que puedo correr, y un antihistamínico es todo lo que se interpone entre mí y el duro polen de la primavera de Texas. Éstas no son muletas. Son herramientas. Nos permiten gestionar las pequeñas cosas y conquistar las grandes, viviendo una vida de movimiento en lugar de quedarnos atrapados en la cama.
Para millones de personas, esta asociación es un salvavidas. Convierte las sentencias de muerte en recuerdos. Hace un siglo, un diagnóstico de diabetes tipo 1 significaba que le quedaban meses de vida. Hoy en día, la insulina hace posible una vida plena. Una campaña mundial de vacunación ha erradicado con éxito la viruela (un asesino mundial que infectó a millones) de la naturaleza. Los tratamientos dirigidos contra el cáncer, las estatinas que previenen los ataques cardíacos y los medicamentos que disipan la niebla de la depresión clínica hacen lo mismo: devuelven la vida a las personas. Ésta es la función básica de la medicina moderna: transformar lo imbatible en algo manejable.
Si dudas del beneficio de estos medicamentos, basta con mirar el mundo que dejamos atrás. Antes de la penicilina, un simple corte con un tenedor podía matar. La cirugía mayor fue un lanzamiento de moneda contra la infección. El descubrimiento de los antibióticos no fue sólo una mejora; Fue una revolución que salvó cientos de millones de vidas e hizo posibles hospitales modernos. Este trabajo continúa. El proceso de descubrimiento de nuevos fármacos es lento, caro y frustrante. Aunque es fácil ser cínico respecto de la industria farmacéutica, la ciencia en sí es una historia diferente. Por cada historia de éxito, hay miles de fracasos, pero el proceso se basa en evidencia sólida y el compromiso de hacerlo bien para las personas que lo necesitan.
Entonces, ¿qué significa ser farmacéutico? Esto significa que sois la prueba viviente de un siglo de determinación científica. Esto significa que su cuerpo es más duro y resistente de lo que jamás podría ser, y está armado con las herramientas para combatir el dolor, controlar las enfermedades y superar infecciones que habrían dejado de lado a sus antepasados. No se trata de ser anormal. Se trata de ser humanos y usar nuestro cerebro para arreglar nuestros cuerpos. Es el milagro silencioso que experimentamos cada día, la armadura invisible que nos permite luchar por la vida que queremos.
Joseph Shaw es un escritor sobre temas de salud.
















