Molenbeek Saint-Jean es un municipio situado al noroeste del centro de la ciudad de Bruselas. Al igual que el resto de Bruselas, está renovando sus espacios urbanos para proporcionar un entorno de vida agradable a sus residentes. En 2014, la Place Communale fue renovada. La obra incluía una obra de arte de la famosa artista bruselense Joelle Torlinks.
Como la obra iba a instalarse en el centro de la plaza, al artista se le ocurrió la idea de crear un “punto cero”, una referencia al punto desde el que se miden las distancias a otras ciudades (como en Lovaina ). Este concepto tiene un gran valor simbólico en una sociedad multicultural como ésta, donde casi un tercio de la población tiene orígenes extranjeros. El punto cero se convierte así en el punto de partida simbólico para calcular distancias a todos los países cuyos habitantes están unidos por vínculos culturales y sociales.
La obra de arte consiste en un bloque de piedra azul Hino que pesa 12,5 toneladas, que llegó a Molenbeek en barco el 8 de enero de 2014. La elección de los materiales y el método de transporte recuerda que Molenbeek fue el lugar al que llegaron los materiales de construcción utilizados para construir la capital, creando un vínculo adicional con la historia del municipio. Después de ser tallada por Jean Dalemans, la piedra fue enterrada en el suelo de la plaza. Sólo se ve la parte superior: un disco de 58 cm de diámetro en medio de los adoquines. Por tanto, la mayor parte de la masa es invisible bajo tierra.
La obra fue muy criticada una vez instalada: el coste total de compra, transporte, escultura e instalación del bloque se estimó en 80.000 euros. Es mucho dinero para gastar en una obra de arte enterrada en el suelo y, por lo tanto, prácticamente invisible.
Sin embargo, esta era la intención del artista: que la mayor parte de la masa quedara oculta bajo adoquines. Según ella, a diferencia de otros monumentos en lugares públicos, este monumento no simboliza nada, sino el momento de su instalación, de ahí su nombre “Momento – Punto Cero”.
El significado simbólico de esta acción todavía escapa a mucha gente, que todavía la considera un desperdicio de dinero público. Ya ha sido citado en la prensa como ejemplo de obra de arte cuyo coste es desproporcionado. Sin embargo, todavía está ahí hoy. Es la única pieza permanente de este famoso artista conceptual belga que se puede ver en público. Por eso, los visitantes deben tener en cuenta su dimensión simbólica al contemplar la obra, pues de lo contrario podrían decepcionarse ante este disco de piedra que apenas emerge del suelo.

















