“Sólo quería escaparme”.
En 1981, Polonia se encontraba en medio de una recesión económica que duraba años, mientras los estantes de los supermercados estaban vacíos y miles de residentes intentaban huir hacia el oeste. En diciembre de ese año, el país había caído en la ley marcial. En este momento cargado de tensión se proyectó el premiado cortometraje de animación. El coche que volvió del mar. Representa a un grupo de jóvenes amigos decididos a emprender un viaje por carretera sin rumbo hasta la costa del país del Mar Báltico en una zona pequeña. Coche abarrotado.
La directora suizo-polaca Jadwiga Kowalska basa su trabajo en entrevistas con quienes hicieron el viaje, incluida su madre, y sus distintivas imágenes en movimiento ubican personajes expresivos en un austero mundo en blanco y negro. A través de estos elementos, crea un reflejo de juventud, camaradería y libertad que está profundamente entrelazado en su tiempo y lugar, pero universal en muchos sentidos.

















