La exposición ocupa dos plantas con películas, entrevistas y objetos elaborados con madera flotante. Escuchará a eruditos e historiadores, pero también verá la belleza de las canciones y los artefactos antiguos. Steyerl habla del “tiempo basura”, esa sensación de estar cansado y distraído por nuestros teléfonos y trabajos, y lo compara con el “tiempo profundo”, el ritmo lento y tranquilo de la tierra y los océanos. Cuando subes las escaleras y te sientas en las butacas rojas del cine, es posible que empieces a sentir el pulso más lento. Es un recordatorio de que está sucediendo una historia mucho más importante que la que vemos en nuestras pantallas.



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