La Denominación de Origen Protegida de Burdeos ha aprobado una nueva denominación de clarete destinada a vinos tintos más frescos y ligeros. Esta medida refleja presiones climáticas, cambios en los patrones de consumo y un regreso a las antiguas tradiciones de Burdeos.
La Denominación de Origen Protegida de Burdeos ha validado oficialmente un nuevo estilo de vino conocido como Bordeaux Claret, vinculándolo a la denominación de origen existente de Burdeos, informa el guardián. Las botellas con esta designación aparecerán a partir de 2025 y pretenden revivir el estilo histórico del rojo enviado a Gran Bretaña desde el siglo XII en adelante.
Presión climática y cambio vitícola
Los productores describen la etiqueta como una respuesta a las estaciones de cultivo más cálidas y a los niveles más altos de alcohol. Stephanie Senoquet, directora general de la Asociación de Productores de Burdeos, dijo que las condiciones más cálidas han permitido que las uvas alcancen una madurez más consistente, pero también han elevado los niveles de alcohol, con un 15% de alcohol ahora común en algunos vinos, según el guardián.
Diseñado para los hábitos de bebida modernos.
El Bordeaux Claret está pensado para beber temprano y ligeramente frío, normalmente entre 8 y 12°C. Este patrón es consistente con cambios más amplios en el consumo: el consumo de vino tinto está disminuyendo en Francia y Gran Bretaña y los vinos más ligeros y afrutados están ganando popularidad.
Un nombre creado por modelos modernos.
El momento de la nueva designación también refleja las realidades técnicas y climáticas descritas en negocio de bebidas Informes anteriores sobre Burdeos. Durante la campaña 2024 en primeur, las nuevas cosechas se forjaron en duras condiciones climáticas, con fuertes lluvias, maduración desigual y alta presión de enfermedades que requirieron una mayor precisión tanto en el manejo del viñedo como en la elaboración del vino.
Este informe mostró cómo los productores dependieron cada vez más de una selección estricta, extracciones cortas y un manejo cuidadoso para mantener la frescura y el equilibrio, especialmente en un año caracterizado por un bajo potencial alcohólico y una alta acidez. En este contexto, el reconocimiento oficial del Claret de Burdeos puede verse como una extensión de prácticas ya adoptadas por necesidad más que por moda.
En lugar de romper con la tradición, la nueva clasificación formaliza el ajuste estilístico que muchos productores han estado haciendo en respuesta a la variabilidad climática y la fatiga del mercado. La adaptabilidad de Burdeos se ha convertido en una de sus señas de identidad, y Bordeaux Claret representa otro intento de adaptar los vinos de la región a las condiciones en las que ahora se cultivan y a la forma en que se consumen cada vez más.
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