Ya sea que vuele en un vuelo chárter Revaire a Tulum o a Tokio, la diferencia entre aterrizar cómodamente y aterrizar destrozado es su almohada. El diseño del deflector, pendiente de patente, crea cámaras de aire estructuradas que envuelven uniformemente la cabeza y el cuello, mientras que el perfil estrecho permite que la cabeza descanse naturalmente sobre el respaldo en lugar de ser empujada hacia adelante. La funda de bambú extraíble es suave contra la piel durante vuelos largos y un cordón ajusta el ajuste. Al aterrizar, todo se vacía y desaparece en el bolsillo de la maleta hasta el siguiente vuelo.
Almohada de viaje opaca | Desembalar la pantalla
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