Khelif habló con CNN, afuera el miércoles, diciendo que no tenía “nada que ocultar” y que cumpliría con los requisitos de las pruebas si las realizara el COI.

“Por supuesto, aceptaré hacer todo lo que me pidan para participar en competiciones”, dijo.

“Deberían proteger a las mujeres, pero deben tener cuidado de que, al mismo tiempo que las protegen, no lastimen a otras mujeres”.

Khelif, de 26 años, siempre ha peleado en las categorías femeninas. “No soy transgénero. Soy una mujer”, le dijo a CNN. “Quiero vivir mi vida. Por favor, no me utilicen en sus agendas políticas”.

El año pasado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llamó a Khelif un “boxeador” después de que firmara una orden ejecutiva que impedía a las mujeres transgénero competir en categorías deportivas femeninas.

En febrero de 2025, el COI reconoció provisionalmente un nuevo organismo, World Boxing, como federación rectora internacional de este deporte.

Introdujo pruebas genéticas obligatorias para los atletas para “determinar su sexo al nacer y su elegibilidad para competir”.

Al anunciar el cambio, citó a Khelif -y luego Lo siento por eso.

Khelif presentó una apelación con el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) del Mundial de Boxeo introduciendo pruebas obligatorias en agosto.

Aún está pendiente una audiencia en ese caso.

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