Aquellos que todavía pensaban que la victoria de Vacherot sobre Shanghai fue de alguna manera una casualidad ahora deben reevaluar su opinión.

Al seguir jugando con la máxima confianza y claridad contra los puntos de presión, Vacherot está demostrando que todos los que aún dudan en París están equivocados.

Ganar 10 partidos en el Masters, el torneo más prestigioso de la ATP por debajo de los Grand Slams, no es poca cosa.

Al superar a Norrie, que ganó más puntos en el partido pero no fue el que importó, Vacherot se convirtió en el segundo jugador masculino clasificado fuera del top 20 en lograr tal hazaña. El argentino David Nalbandian fue el otro en 2007.

El poderoso servicio de Vacherot es un arma obvia y le permite aliviar la presión en momentos clave.

Pero el diestro de 6 pies 4 pulgadas es más que un simple “robot de servicio”. Su valiente negativa a desviarse de su juego riesgo-recompensa, con un golpe de derecha tan sólido como su servicio, sigue dando sus frutos.

Vacherot también demostró contra Norrie, uno de los mejores atletas del torneo, lo bien que puede moverse detrás de la línea de fondo.

Llegar a cuartos de final lo colocó entre los 30 primeros del mundo en el ranking en vivo. Fue un ascenso sorprendente e inesperado, que lo colocó en la lista de cabezas de serie en el Abierto de Australia en enero.

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