Canelo Álvarez es el principal objetivo del invicto contendiente de peso súper mediano, cuya última victoria lo ha colocado en la pole position para una oportunidad por el título mundial.
Mientras tanto, Álvarez no ha peleado desde su derrota por decisión unánime ante Terence Crawford en septiembre pasado, cuando perdió su corona indiscutible de manera convincente.
El mexicano se convirtió en el dos veces rey indiscutible de las 168 libras a principios del año pasado, a pesar de una actuación ligeramente más mediocre que la del anodino pero esquivo William Scull.
Sin embargo, basándose en gran medida en esa actuación, muchos cuestionaron si Canelo tenía suficiente velocidad y explosividad para ostentar cuatro títulos importantes contra Crawford.
Al final resultó que, el jugador de 35 años no pudo neutralizar el movimiento dominante de su oponente, lo que le propinó su primera derrota desde que se enfrentó a Dmitry Bivol en 2022.
Pero independientemente, Canelo parece dispuesto a asegurar otra oportunidad de título mundial este septiembre, con Turki Alalshikh tiene previsto anunciar que encabezará un espectáculo en Riad, Arabia Saudita..
Muchos sospechan que esta pelea podría ser contra Christian Mbilli, el campeón súper mediano del CMB, pero si eso no sucede, el promotor de ProBox TV, Garry Jonas, espera ver a Álvarez enfrentar a Lester Martínez.
Hablar a NOTICIASJonas admite que la decisión final depende de Canelo, quien cree que daría una pelea “fantástica” con el campeón “interino” del CMB.
“Creo que va a ser una gran pelea. Creo que depende de Canelo. Canelo está en el punto de su carrera en el que pelea contra quien quiera, así que sólo podemos tener esperanza”. [he fights Martinez].”
Martínez ganó su título ‘interino’ en las 168 libras el sábado pasado, superando a Immanuwel Aleem en su primera salida desde el boxeo. Un emocionante empate a 10 asaltos con Mbilli.
Al hacerlo, el guatemalteco se convirtió en el primer peleador de su país en ganar un cinturón de tal importancia, lo que lo coloca en línea para una potencial revancha con Mbilli.
















