La fotógrafa Ana Flores documenta la danza del diablo enmascarado en la costa norte de Perú.

La Danza de los Diablos es el centro de la vida simbólica y devocional de Huanchaco, ciudad costera del norte del Perú.

Esta representación se realiza cada cinco años como parte de la peregrinación de Nuestra Señora de la Candelaria del Socorro, cuando se lleva una imagen de la Virgen María a casi ocho kilómetros desde Huanchaco hasta Trujillo. Reúne a la comunidad para reafirmar su conexión con los objetos sagrados y la historia de la comunidad.

Una de las principales figuras detrás del desarrollo de la danza devocional fue Don Filomeno Arzola Lavalle, quien al ser trasladado desde Pisco. Ciudad ubicada en la costa sur del Perú. Ha recomendado esta práctica como expresión de fe y continuidad cultural. El baile se caracteriza por intrincados disfraces y máscaras. Lo mismo ocurre con el acompañamiento de quijada y concertina, que marca el ritmo del movimiento.

En esta tradición, la figura del diablo no aparece como un enemigo moral, sino que Diablos simboliza las contradicciones de la experiencia humana. y a través del cuerpo, las máscaras y el movimiento es un enfrentamiento simbólico entre lo terrenal y lo celestial. donde la sombra percibe la presencia de la luz encarnada por la Virgen María.

Desde el punto de vista artístico Esta tradición refleja un elemento importante de la cultura viva de Huanchaco: los recuerdos transmitidos entre generaciones. El poder expresivo del ritual y la capacidad de las comunidades para transformar lealtades en expresiones de identidad colectiva. En este sentido, la danza mantiene su patrimonio cultural y sigue siendo un espacio vivo para la fe y la creatividad.

Fuente