En medio de una ofensiva global contra el tráfico de cocaína, los cárteles de la droga colombianos y los grupos del crimen organizado han recurrido a una nueva fuente de ingresos: el oro. Pero mientras el gobierno se ha ocupado de la minería ilegal, los artesanos cuyas familias habían dependido del oro durante generaciones quedaron atrapados en el fuego cruzado.
La fiebre del oro financia a los cárteles de la droga colombianos
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