Cuando mi primera rotación quirúrgica llegó a su fin, pensé no sólo en anatomía y técnica, sino también en la estructura de la medicina misma. La cirugía enseña la jerarquía no como un obstáculo, sino como un ritmo que protege a los pacientes y mantiene la excelencia. En este ritmo, encontré claridad sobre mi papel como estudiante de PA: aprender medicina en profundidad y honrar el linaje de quienes la dominaron.

La siguiente reflexión captura lo que esta alternancia me hizo darme cuenta sobre la jerarquía, la colaboración y el significado de “Maestría”.

Existe un temor tácito de que el reconocimiento del título de Maestría en Ciencias Médicas dentro de la profesión de asistente médico amenace de alguna manera la santidad del título de médico. Pero este miedo sólo surge cuando uno no entiende el verdadero significado de jerarquía.

La jerarquía, en su forma más auténtica, no es control; Es una orden. Es una disposición del conocimiento en profundidad ascendente. Una Maestría en Ciencias Médicas no compite con un Doctor en Medicina, como tampoco un río compite con el mar. Uno fluye naturalmente hacia el otro; Cada uno tiene su propia función, limitaciones y belleza.

Eficiencia versus potencia

El nivel de Maestría representa competencia en medicina, la capacidad de razonar clínicamente, actuar clínicamente y colaborar en el contexto del diagnóstico y la atención. El nivel de doctorado representa autoridad en medicina, la capacidad de liderar la especialidad, integrando todas las ciencias en la toma de decisiones independiente y la gestión de la vida de los pacientes. Uno se está preparando; El otro es brillante.

El problema nunca fue la infracción sino la ambigüedad. Durante décadas, los asistentes médicos han practicado la medicina con títulos que evitan la palabra medicina en sí. La intención era humildad y cautela política, pero el resultado fue confusión conceptual. Nos convertimos en practicantes de una medicina de la que nuestra educación estaba lingüísticamente desconectada.

Restaurar la claridad

Llamar a un título de PA como lo que es, un título de médico, no es rebelión sino restauración. Devuelve la honestidad al lenguaje, la coherencia al mundo académico y la dignidad a la colaboración. Nos permite hablar de médico y médico no como competidores en caminos paralelos, sino como dos hilos dentro de un mismo diseño, diferentes en forma, pero tejidos hacia el mismo propósito: la curación de los seres humanos.

Un Maestro en Ciencias Médicas no puede invadir a un Doctor en Medicina porque la medicina en sí misma es un tapiz, cada hilo distinto, pero esencial para la solidez del patrón. Reconocer este hecho no significa luchar por la igualdad, sino más bien por la cohesión.

La coherencia, en la medicina como en la vida, es la forma más elevada de respeto.

Esta rotación me recordó que la medicina no se sustenta en la igualdad, sino en la continuidad, y que la humildad, combinada con la curiosidad, es la forma más pura de dominio, que se aprende en el ritmo tranquilo de la cirugía.

Chidalo Mbono Es estudiante de asistente médico.




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