Anoche tuve un momento en el que sentí que Dios no me escuchaba, o tal vez realmente no me entendía porque llevaba demasiado tiempo pidiendo las mismas cosas y, por alguna razón, todavía no las recibía. Por alguna razón, quiere hacerme esperar. Por alguna razón, sigue dificultando las lecciones.
Al principio pensé que tal vez no había explicado exactamente lo que quería. Investigué oraciones, hablé con Él en diferentes idiomas y le pedí lo que quería de muchas maneras diferentes porque creía que si podía mejorar mis palabras y mis oraciones, haría una diferencia. Tal vez habría prestado más atención si hubiera tenido las palabras adecuadas para decir.
Pensé que si encontraba la oración perfecta, Dios no diría que no. Pero luego me di cuenta Dios sabe lo que hay en tu corazón, lo digas o no. Dios sabe lo que quieres sin que digas una sola palabra. Dios no necesita que se lo recuerden. Dios no olvida.
No ha olvidado lo que deseaste el año pasado o hace diez años. Y él no olvidó vuestras oraciones. No ha olvidado las noches que le lloraste porque no tenías a nadie más que a él. Él sabe lo que hay en tu corazón.
La verdad es que Dios no siempre te dará lo que pides, sin importar cuánto ores o qué tipo de oración uses. No siempre te pondrá las cosas fáciles. Él no te dará cosas sólo porque te quejas o le suplicas. Porque Él sabe lo que realmente hay en tu corazón, Él sabe lo que es mejor para ti.
Él sabe lo que tu corazón necesita, no lo que tu corazón quiere. Él sabe lo que sanará tu corazón para siempre, no temporalmente. Él sabe lo que ablandará tu corazón. Él conoce tu corazón mejor que tú. Dios quiere que sepas que al final del día, tu corazón está en Sus manos. Le pertenece a él.

Así que puedes andarte por las ramas, fingir que él aún no lo sabe y leer todas las oraciones que puedas encontrar, pero eso no hará que cambie de opinión. No cambiará su plan. No lo convencerá de que su plan es mejor. Quizás Dios no quiere que digas todo en voz alta.
Tal vez solo quiere que creas en su silencio.– En los momentos en los que te sientes ausente, en los días en los que no puedes levantarte de la cama porque la vida no tiene sentido, en las noches en las que no puedes dormir porque tu corazón está pesado, en las semanas o meses en los que te sientes muerto por dentro porque no recuerdas la última vez que algo te hizo sentir vivo.
Quizás no se trate tanto de lo que le decimos a Dios, sino más bien de lo que Él está tratando de decirnos. Tal vez estemos tan ocupados hablando y diciéndole lo que necesitamos que nos olvidamos de dar un paso atrás y escuchar Sus respuestas, observar cómo se desarrolla nuestra vida y buscar las señales que Él nos envía.
Quizás encontremos a Dios más silencioso cuando no sabemos qué decir, cuando no podemos expresar lo que sentimos, cuando el mundo deja de tener sentido. Ahí es cuando nos sentimos más conectados con Él. Cuando confiamos en Él para sanar nuestros corazones porque sabemos con certeza que si se lo dejamos a Él, Él no romperá nuestros corazones




![Singapur anima a los estadounidenses a salir con ‘tías’: sí, es una campaña de turismo [Roundup]](https://mascipolletti.com.ar/wp-content/uploads/2026/02/singapore-aunties-238x178.jpg)












