Fue aquí, en una fría noche de invierno de 1845, mientras regresaba de una velada bebiendo en un pub local, donde William Thomson, más tarde Lord Kelvin, uno de los más grandes científicos que jamás haya enseñado en la Universidad de Glasgow, tropezó y cayó al río. Al hacerlo, se convirtió instantáneamente en la cosa más fría de todo el universo y así nació el concepto de cero absoluto.
Cuando salió del agua, Thompson se dio cuenta de que necesitaba idear una forma completamente nueva de medir la temperatura para describir el frío que sentía después de su desafortunada inmersión. La llamó escala Kelvin en honor al río que inspiró lo que resultó ser el descubrimiento más importante de su ilustre carrera.
Esta placa fue creada en 2025 por la Lord Kelvin Appreciation Society para conmemorar el 180 aniversario de este evento fortuito.
















