El jueves, la administración Trump marcó el cambio más radical en la política climática al rescindir un hallazgo científico de larga data que respaldaba los esfuerzos de Estados Unidos para regular las emisiones de gases de efecto invernadero. La Agencia de Protección Ambiental anuló su “determinación de peligro” de 2009 que determinaba que el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero amenazaban la salud y el bienestar públicos.
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