Después de una búsqueda incansable, David McGurk encontró su salida creativa en un medio inesperado: figuras de acción hechas a mano. Realizados a un ritmo prolífico, estos pequeños objetos forman una constelación creciente de homenajes a los íconos culturales, figuras queridas e influencias personales que lo moldearon. En este corto, el director escocés Blair sigue a Stuart McGurk mientras crea, por primera vez, el personaje de la persona más influyente de su vida: su difunto hermano Stephen. Con una presencia única y una creatividad ilimitada, Stephen fue el primero en enseñarle a McGurk cómo hacer figuritas, utilizando ingeniosos métodos caseros que idearon juntos cuando eran niños. A través de imágenes entrelazadas de su meticuloso proceso con los recuerdos de McGurk, la película se abre gradualmente hacia meditaciones sobre la memoria y la pérdida. Los personajes inspirados en los años 80 evolucionan más allá de los artefactos nostálgicos, hasta convertirse en una forma en que McGurk se mantiene conectado con su hermano y permite que su vínculo creativo compartido continúe.
Un gran homenaje del creador de figuras de acción a su difunto hermano.
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