A Encuesta realizada por US Travel e Ipsos Parece que un gran porcentaje de estadounidenses está preocupado por la eficiencia de la seguridad aeroportuaria en Estados Unidos en comparación con otros países. La encuesta sugiere que el Congreso podría abordar estas preocupaciones redirigiendo fondos de la tarifa de seguridad de los pasajeros del 11 de septiembre, que actualmente se desvía a otros proyectos, a su propósito previsto de financiar las operaciones de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) y las mejoras de seguridad de los aeropuertos.
Desde 2014, aproximadamente $1.5 mil millones anuales se han redirigido del Fondo de Seguridad del Transporte a otros usos. La encuesta destaca la demanda pública de que estos fondos se utilicen para actualizar la tecnología de seguridad y mejorar el proceso de detección, especialmente con importantes eventos globales como el America’s 250, la Copa Mundial de la FIFA 2026 y los Juegos Olímpicos de 2028 en el horizonte.
Los hallazgos clave de la encuesta incluyen una insatisfacción generalizada con el actual proceso de control en los aeropuertos, que la mayoría de los estadounidenses consideran engorroso. Dos tercios de los participantes expresaron preocupación por el estado del control del tráfico aéreo de Estados Unidos. Además, existe un fuerte apoyo a las actualizaciones de los puntos de control de seguridad, como permitir a los pasajeros mantener sus zapatos puestos (80% de apoyo), dejar las computadoras portátiles en las bolsas (73% de apoyo) y permitir mayores cantidades de líquidos (86% de apoyo).
La encuesta también indica un fuerte apoyo al uso de tecnología biométrica en la seguridad aeroportuaria. La biometría facial, que tiene una precisión de más del 98%, recibió el apoyo del 81% de los participantes para el uso de TSA y del 83% para el uso de CBP. El apoyo a la tecnología biométrica aumenta cuando se establecen explícitamente garantías de privacidad.
Además, el 89% de los encuestados cree que cada dólar de las tarifas de seguridad del 11 de septiembre debería asignarse a tecnología de seguridad moderna. Dado que a seis de cada diez encuestados les preocupa que Estados Unidos esté rezagado con respecto a otros países en materia de seguridad aeroportuaria, la reinversión de las tarifas se considera la forma más rápida de mejorarla. Además, más de tres cuartas partes de los encuestados creen que los oficiales de la TSA y los controladores de tránsito aéreo deberían seguir recibiendo pago durante el cierre del gobierno.
Los hallazgos indican un claro mandato público para que el Congreso reconsidere la asignación de las tarifas de seguridad de los pasajeros del 11 de septiembre para fortalecer la infraestructura y las operaciones de seguridad del aeropuerto, proporcionando así una experiencia de viaje más eficiente y segura.
















