A veces la oración no viene empaquetada en oraciones perfectas; simplemente sientes que tu corazón está cansado y trata de encontrar el camino hacia Dios. Ese es el regalo de estas sencillas oraciones. No piden elocuencia. No te piden poder que no tienes. Son sólo pequeñas invitaciones para que Dios entre a lugares que tú solo no puedes llevar. Cuando tus pensamientos se sienten dispersos o tus emociones son demasiado ruidosas, estas oraciones tranquilas de una sola línea se convierten en un salvavidas, una manera de decir: “Dios, yo… Todavía confío en ti, incluso aquí“.
Dios los escucha a todos. No mide tu fe por la duración de tus oraciones, sino por su intensidad. Cada susurro “por favor ayúdame”, cada “quédate cerca”, cada oración del tamaño de un alma es suficiente para traer el cielo a tu día. Entonces, si está abrumado, abrumado o simplemente no está seguro de por dónde empezar, comience poco a poco. Deja que estas breves oraciones sean tu punto de partida. Dios conoce tu corazón; sólo quiere caminar contigo a través de él.
Entonces, si no puedes encontrar las palabras, considera estas oraciones muy simples:
- Oh Dios, guíame hacia lo que es correcto, no hacia lo que es fácil.
- Dios mío, guíame hacia lo que me hace dudar y fortalece lo que me cansa.
- Oh Dios, calma mi corazón cuando mis pensamientos comiencen a dar vueltas.
- Dios, preserva la paz que tanto me esfuerzo por reconstruir.
- Oh Dios, toma lo que no puedo cambiar y Muéstrame cómo editarlo.
- Dios, mantente cerca cuando empiezo a vagar con miedo.
- Oh Dios, deja de mentirme y recuérdame la verdad.
- Oh Dios, hazme valiente en los lugares que solía evitar.
- Oh Dios, cubre mi día con tu gracia antes de que comience.
Si esto fue útil, considere seguir leyendo 111 Ebadí o aY ve, confía en Dios..

















