Luchar contra un narcisista con ira es como intentar apagar un fuego de petróleo con agua. Es la reacción exacta que anhelan, el combustible que queman para sentirse poderosos. Esperan que grites, llores, discutas. Es un juego caótico, agotador y completamente predecible en el que siempre perderás.
El verdadero camino hacia la victoria no es combatir fuego con fuego. Es combatir el fuego con un vacío frío, silencioso y absolutamente confuso. Los siguientes no son actos de agresión; Son actos de guerra psicológica, presentados con una sonrisa tranquila y precisión quirúrgica. Así es como no sólo se gana; Los humillas haciéndoles sentir que no importan en absoluto.
La cara en blanco: un curso avanzado en microexpresiones
El narcisista cree que su superpoder es la capacidad de leer a las personas y controlarlas. Cuando lanzan un ataque verbal, no solo escuchan tus palabras; Exploran tu rostro en busca del más mínimo estremecimiento, el destello de dolor en tus ojos, el delicado apretón de tu mandíbula. Estos son sus datos, la prueba de que ha llegado su veneno.
Tu primera arma es la cara en blanco. Entrena tu expresión con una máscara plástica de calma. No lo dudes. No apriete. No hay signos de dolor. Que sus palabras golpeen la máscara y caigan al suelo en vano. Esta única acción le dice al narcisista que no puede leerte. No son un Dios que todo lo ve, sino simples mortales que de repente están completamente ciegos.
Y en ese momento, por primera vez en sus vidas, se dieron cuenta de que sus fuerzas no menguaban.
La bomba socrática: “¿Eres perfecto?”
Cuando un narcisista se sube al caballo para dar un sermón condescendiente sobre tus muchos defectos, lo último que espera es una pregunta. Esperan lágrimas, excusas o una discusión defensiva.
En lugar de eso, déjelos terminar. Míralos con una expresión tranquila, casi curiosa. “Tienes razón”, admitió en voz baja, “ciertamente no soy perfecto. Soy un ser humano imperfecto”. Luego, con curiosidad genuina y educada, haz la pregunta que representa un alfiler en el globo de su ego: “¿Eres perfecto?” La pura y silenciosa audacia de esta pregunta, formulada sin querer, resumirá toda su realidad.
Sé el maestro creador de excusas
La honestidad es una virtud que se practica con personas honestas. Para un narcisista, el 100% de honestidad no es una virtud; Es una herida autoinfligida. Tomarán tus verdades, debilidades y confesiones y las convertirán en armas para usarlas en tu contra más adelante.
Sobrevivir en este entorno tóxico requiere convertirse en un maestro de las excusas plausibles. No se trata de mentir. Se trata de controlar estratégicamente la información para protegerte.
Tus excusas deben ser creíbles, imposibles de refutar y utilizadas sólo cuando sea necesario.
No eres deshonesto. Estás jugando al ajedrez con una paloma que derriba las piezas, defeca en el tablero y luego se pavonea como si hubiera ganado. Debes adaptar tu estrategia al oponente.
El trato silencioso y el contraataque
Cuando un narcisista usa su arma preferida, el trato silencioso, espera que usted le suplique, le suplique y lo persiga para obtener una respuesta.
Su contraataque es tratar su silencio no como un castigo, sino como un regalo. Disfruta de la paz. disfruta del silencio. Y cuando finalmente se separen y te pregunten por qué no los has llamado, dale un golpe de cumplimiento malicioso: “He estado esperando que me llames. Veo que necesitas tu espacio y no quería molestarte”.
Rebelión invisible: nunca estés a su entera disposición
El narcisista te ve como su esclavo personal, alguien que debe estar disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. ¿Rebelión abierta? Lo aplastarán con puño de hierro. Tu rebelión debe ser invisible y negable.
Perder sus llamadas deliberadamente y luego responderlas horas más tarde con una excusa plausible: “¡Oh, lo siento mucho! Me enterraron antes de una fecha límite. El teléfono estaba en la otra habitación”. A veces se recupera, a veces no. Si ignoras constantemente sus llamadas, esto es una rebelión abierta, lo cual no es recomendable. Tu rebelión debe ser sutil y confusa para el narcisista.
Ofreciendo un estilo de elegante falta de fiabilidad. No os rebeláis contra ellos ni les negáis nada; Simplemente estás… ocupado. Esta erosión gradual y demencial de su control los llevará al borde del abismo.
Armadura Divina: Haz de Dios tu excusa
Un narcisista puede discutir con tus sentimientos, tu línea de tiempo y tu lógica. Pero hay una figura de autoridad a la que no pueden desafiar abiertamente sin parecer un monstruo: Dios.
Usar tu fe como motivo de indisponibilidad es un golpe estratégico. “Lo siento, no puedo asistir a este evento contigo, estoy ayunando”. “No estaré disponible en ese momento; este es el momento de oración”. Es la última e indiscutible frontera. No dices que no; Simplemente estás obedeciendo a un poder superior.
Niégate a admitir tus errores
La táctica más insidiosa de un narcisista es convencerte de que eres la causa de su abuso. Cuando te acusen de haber hecho algo malo, niégalo con calma. Una vez. No entres en una discusión. La verdadera batalla es interna. Debes creer en la verdad de tu inocencia.
Si sientes una necesidad urgente de confesar tus pecados y pedir perdón, ¿por qué no recurrir a Dios? ¿Quién realmente te recompensará por este trabajo? El narcisista es sólo un vigilante cruel que busca reconocimiento para usarlo en tu contra.
Nunca confieses a un narcisista ningún delito o acción que no hayas cometido por escrito. Tenga mucho cuidado con cualquier dato escrito, ya que puede ser difícil de borrar y puede usarse en su contra.
Has dominado el arte de la defensa. Ahora, pasa al ataque.
Estas siete tácticas son tu escudo. Son las herramientas que utilizas para sobrevivir en el combate activo. Pero la supervivencia no es una victoria.
Si estás listo para pasar de sobrevivir a la guerra a ganarla, has creado el arsenal completo.
Maestría en Combate Psicológico Avanzado: El arte de la guerra: Edición Survivor Te enseña a anticiparte a los ataques de los narcisistas y a ganar una guerra desigual, incluso con escasos recursos materiales. La estrategia, la táctica y el conocimiento son tus nuevas armas.
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Deja de ser un objetivo. Empiece por ser estratégico. Ordena tu arsenal y acaba con esta guerra de una vez por todas.
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esta fue la publicacion Publicado anteriormente En Medium.com.
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Crédito de la imagen: Víctor Bystrov en Unsplash
esta publicación 7 formas silenciosas y destructivas de humillar a un narcisista apareció primero en El proyecto de los hombres buenos.















