La sabiduría convencional dice que la amistad nubla el juicio. En realidad, las relaciones sólidas impulsan equipos mejores y más innovadores.
En la alta dirección, las relaciones pueden mejorar o deshacer su efectividad y, con demasiada frecuencia, nos han enseñado que debe elegir ser amigo o colega, pero nunca ambos. El miedo es comprensible. Demasiada cercanía y se corre el riesgo de favoritismo. Demasiada distancia erosiona la confianza, pero nuestra investigación y experiencia como asesores de liderazgo apuntan a una realidad diferente: las relaciones genuinas y basadas en la confianza no son una carga; son una ventaja de liderazgo. El verdadero riesgo no es elegir uno u otro; no logra integrar ambos.










