En la antigüedad, las murallas de las ciudades proporcionaban una protección esencial contra los enemigos. Sin estas estructuras, las ciudades también corren el riesgo de sufrir ataques, robos y destrucción. Karin Hadadan, autora del best seller belleza en tranquilidad– Enfatiza nuestra necesidad de autocontrol todos los días. Porque si respondemos sin querer perderemos nuestra práctica con Dios.
Como una ciudad cuyos muros están derribados, la gente carece de autocontrol.
Proverbios 25:28
Este versículo utiliza un símil poderoso para comparar una ciudad con muros derrumbados con una persona que carece de autocontrol y está en riesgo de correr peligro. La autodisciplina sirve para proteger nuestro carácter, relaciones, moral, valores y bienestar. La capacidad de controlarse a uno mismo no es una opción para la salud espiritual y emocional. Pero es necesario para protegerse de cualquier cosa. o cualquier persona que pueda hacernos daño.
Hay muchas áreas de nuestra vida que requieren autocontrol: en nuestro habla; Por eso hablamos con amor en lugar de herir a los demás con ira o expresiones duras. en nuestro estado de ánimo Permitirnos ser humanos sin insistir en la ira, la tristeza o el resentimiento que podrían cerrarnos. en nuestro apetito Deléitate a nutrir nuestros cuerpos desde un lugar de amor. En cambio, el consumo se utiliza como mecanismo de supervivencia. Pero cuando nos falta autocontrol muchas veces tenemos dificultades para lograr nuestros objetivos. Tomar malas decisiones y destruir relaciones.
El camino hacia el desarrollo del autocontrol comienza con un período de pausa. Cree espacio para responder desde un estado de calma en lugar de una reacción. Dentro de cada pausa de consciencia Experimentaremos madurez espiritual. Es importante comprender que el verdadero autocontrol no se trata de limitaciones estrictas. Pero es la sabiduría la que nos protege. El equilibrio proviene de darnos cuenta de que muy poco autocontrol nos vuelve tan débiles como una ciudad con muros derrumbados. Demasiado control, por otro lado, puede convertirse en legalismo que bloquee la gracia y la libertad que Dios desea para nosotros. Cuando se entiende correctamente, el autocontrol no socava nuestra libertad, sino que, en realidad, garantiza un espacio donde la verdadera libertad puede florecer.
El autocontrol es una parte importante del crecimiento espiritual. Refleja disciplina y confianza en la guía de Dios. Pero muchos de nosotros nos encontramos repitiendo viejos patrones. que impide el progreso y la paz Desarrollar la disciplina no es sólo una cuestión de fuerza de voluntad. Pero también se trata de confiar en la fuerza de Dios para responder pensativamente en lugar de reaccionar precipitadamente.
Al pedirle a Dios que nos ayude a reparar el “muro roto” dentro de nuestro carácter, creamos límites más fuertes para proteger nuestros corazones y nuestras relaciones. Cada momento de pausa se convierte en una oportunidad espiritual: respirar, orar, elegir la paciencia antes que la reacción. Por la gracia de Dios descubrimos que la disciplina no se trata de perfección. Se trata de orientación: aprender a vivir según el Espíritu mientras confiamos en Su guía a través de cada lucha y deficiencia.












