Harriet Westmoreland es la “chica limpia” original, o al menos la arquitecta de la estética. La cuenta de Instagram de la manicurista es un cuadro de dulces desnudos y tomas de uñas ampliadas, con cada dedo cubierto con un fino velo de barniz. Su estilo es el epítome del “lujo silencioso”: sus videos muestran uñas perfectas bañadas en pompas de jabón o goteando el aceite rejuvenecedor de La Mer, y entre sus clientes se incluyen marcas como Hermès y Chanel, o celebridades como Zendaya. Aunque todo esto es muy emocionante, su habilidad proviene de comienzos humildes: “La primera vez que me enamoré de la manicura fue a través de un ritual semanal que compartía con mi abuela. Siempre elegíamos el mismo color: un blanco suave y lechoso”, le dice Westmoreland a AnOther.

Después de que su cuenta despegó (actualmente tiene 382.000 seguidores), siguió una explosión de estética linda de “niña”, como la chica vainilla, la chica fresa y la chica canela. Con cada uno, una gran cantidad de tendencias de uñas han ido y venido, pero el estilo original de Westmoreland (brillante, transparente y corto) ha perdurado. Es conocida por su meticulosa preparación y atención al detalle (después de todo, casi no hay esmaltes que no oculten un padrastro), y ahora destila su experiencia en Westmoreland Cosmetics.

“Mis Glass Gels brindan un acabado elegante y brillante que se siente fresco, moderno y moderno”, explica Westmoreland. Al igual que los geles de vidrio coreanos, las fórmulas de Westmoreland brindan un acabado de alto brillo, pero su paleta de colores cuidadosamente seleccionada los distingue. “Nunca usamos tinte blanco, lo que significa que no hay tinte gris, ni tiza ni textura opaca”, explica. La colección, llamada Vanilla Gloss, presenta cinco tonos transparentes que se adaptan a todos los tonos de piel y viene en dos fórmulas: gel para vidrio y esmalte para vidrio. Lleve el primero a su técnico de uñas y utilice el segundo en casa.

Cosméticos Westmoreland disponibles ahora.



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